ECONOMÍA Y CONCIENCIA: UNA HISTORIA COMPARTIDA

Relato Sáncal Marián Sáncal

Nuestro PENSAMIENTO da forma a nuestro MUNDO. Esto puede parecerte una obviedad, o quizá al contrario, pienses que es una reducción absurda. Sin embargo, los grandes pensadores del los últimos tiempos ya nos lo llevan advirtiendo desde hace décadas: aunque todo parte de un cambio individual, debemos abordar los problemas desde un pensamiento colectivo: en el nivel de las organizaciones, las comunidades y la sociedad completa.

EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA HUMANA: INTERACCIÓN ENTRE RETO Y RESPUESTA

La primera pregunta que deberíamos hacernos es ¿cómo hemos logrado la humanidad evolucionar desde las formas más tempranas de conciencia hasta la compleja conciencia de la era moderna? Sobre esto han profundizado pensadores de todos los ámbitos (historiadores, filósofos, psicólogos, neurocientíficos, antropólogos, etc.). Y la conclusión es que evolucionamos por etapas, y según teorías como la del historiador británico Arnold Tonybee, el progreso de la sociedad, el salto de etapa, se produce como una interacción entre reto y respuesta: el cambio estructural se produce cuando la élite de una sociedad ya no puede responder creativamente a los principales retos sociales. Es entonces cuando las formaciones sociales son reemplazadas por nuevas.

Desde la Revolución Industrial los retos se suceden con cada vez mayor rapidez: no es de extrañar que conforme hemos avanzado en diferentes etapas de conciencia los periodos de cambio son más cortos, o al menos lo es la necesidad de ello. Y hay, además, otro dato importante que no debemos pasar por alto: con cada nuevo estadio de conciencia humana, se ha dado también un gran paso adelante en nuestra habilidad de colaborar. Hoy me gustaría ahondar sobre la teoría de la evolución de la economía que nos cuenta Otto Scharmer, doctor en Economía, Profesor titular del MIT, fundador del Instituto Presencing y discípulo de Peter Senge.

LA EVOLUCIÓN DEL CAPITALISMO EXPLICADO DESDE LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA

Del egosistema al ecosistema

ETAPA 1.0: Sociedad basada en el Estado, mercantilismo, socialismo.

Esta etapa surge cuando el reto social es la búsqueda de la estabilidad. Podemos pensar en la Europa de finales del S.XVII tras el fin de la Guerra de 30 años, En Rusia tras la Revolución de 1918, o en la China tras su Guerra Civil en 1949.  La solución pasa por la jerarquía y el control y el poder es coercitivo, para aportar seguridad y una asignación de recursos vitales escasos, invirtiendo en infraestructuras públicas realmente necesarias para la población. Se crea estructura y orden en medio del caos y calma a la violencia imperante. Su fin llega cuando conseguida la estabilidad, queda al descubierto la falta de dinamismo por la aniquilación de la creatividad para el avance emprendedor y por la opresión de la libertad individual.

ETAPA 2.0: Sociedad basada en el Mercado Libre, competencia, permisividad y crecimiento.

Esta etapa surge ante la imposibilidad de crecimiento en la anterior. Este cambio da lugar a los mercados, un sector empresarial dinámico que alimenta el crecimiento económico y la creación de bancos que aseguraran el flujo de capital. Es la Europa del s. XIX, que afectó a 10 millones de personas, y es lo que estamos viendo florecer en economías emergentes como China e India, y que gracias a las nuevas tecnologías e internet, está afectando a 2000 millones de personas. Se produce el despertar de la conciencia de egosistema, donde el interés propio de los actores económicos actúa como motor.  El poder es remunerativo, extrínseco. Sin embargo, su lado oscuro llega en modo de externalidades negativas como la mercantilización desatada y sus impacto negativo no intencionado como la explotación, la destrucción medio ambiental y una creciente desigualdad socioeconómica.

ETAPA 3.0: Sociedad basada en los actores, redes y negociación: economía de mercado social

Las medidas para resolver los problemas que nos deja la Sociedad 2.0 incluye una normativa basada en valores, como la introducción de derechos laborales, seguridad social y medidas proteccionistas medioambientales y la creación de bancos de reserva federal para limitar el mercado sin trabas generador de externalidades inaceptables. Todo se negocia entre los diferenciados grupos o sectores sociales: sector público, sector privado y 3º sector. Resuelve así las externalidades de la etapa anterior, pero es incapaz de reaccionar ante los retos globales como el cambio climático, la escasez de recursos y el cambio demográfico, convirtiéndose de esta manera en parte del problema. Además está sesgada, esta vez, por el interés de cada grupo de interés en particular, que se encuentra en conflicto con los demás. El poder se centra en la normativa y su mayor problema es subvencionar la ausencia de soluciones eficaces. El nivel de conciencia es el de los grupos de interés, y parte del pensamiento socialdemócrata.

ETAPA 4.0: Sociedad basada en el ecosistema, economía co-creativa.

La complejidad del s XXI nos evidencia la falta de plataformas efectivas que involucren a todas las partes implicadas en un esfuerzo enfocado hacia la innovación de todo el sistema. Cada fase descrita anteriormente se define por un reto primario: estabilidad en la 1.0, crecimiento en la 2.0, externalidades en la 3.0. En cada etapa se le hizo frente creando un nuevo sector: el estado (1.0), el estado y los mercados (2.0), y la introducción del 3º sector, las ONGs (3.0). En la 4º etapa, sin embargo, pasamos del autointerés de cada grupo, a un conocimiento compartido del ecosistema, internalizando así los diferentes puntos de vista e inquietudes de todos los actores del sistema. Solo así conseguiremos resultados beneficiosos para todo el sistema, no solo para una parte. Ya tenemos los primeros brotes: consumo consciente, comercio justo, consumo colaborativo, inversión socialmente responsable.

Solo nos queda sumar fuerzas y acelerar el proceso, pues muchas barreras de resistencia intentarán alargar una etapa que ya nos dejó todo lo bueno del progreso sin precedentes que hemos tenido hasta ahora, pero que en su agotamiento solo nos trae sufrimiento, ruptura, polarización y resultados, que en el fondo y aunque algunos no lo vean, nadie quiere ni desea.

Nunca olvides que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprmetidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado.

En el próximo artículo os hablaré sobre el mayor reto al que se enfrenta el liderazgo en estos momentos: transitar el cambio desde el Egosistema al Ecosistema. 

Espero que seáis felices, con cariño,

MS

SERES HUMANOS

Está sonando Chainsmoking, del álbum Village, de Jacob Banks. Es un gran álbum, aunque debo reconocer que Unknown y Kumbaya son mis canciones favoritas. Te animo a que las busques si no las conoces. Y que las escuches con los ojos cerrados. Echo muchísimo de menos sentir la música en directo. Es mágico, ¿no? La música nos une, independientemente de si compartimos las mismas ideas u opiniones, independientemente de nuestra procedencia. Independientemente de la edad. Es universal. Es inherente al ser humano.

El COVID-19

Durante el confinamiento, los primeros vídeos que circularon por las redes de forma viral eran de músicos tocando en sus balcones. En esa situación anómala en una sociedad “libre”, la música nos calmaba, nos unía, hacía que saliéramos a las ventanas, las terrazas y los balcones y conectáramos: nos sentíamos parte de algo mayor que nos imprimía esperanza. 

A los días de comenzar los aplausos a las 20:00, decidí poner mi piano blanco cerca de la ventana, abierta de par de par, y tocar esos minutos. Empezó a salir más gente, nos empezamos a mandar besos al aire aun sin habernos conocido antes, y hasta un vecino comenzó a tocar su flauta travesera estableciendo un pequeño dúo de cámara improvisado. Eso somos, ni más ni menos, los seres humanos. Así somos en estado puro, cuando compartimos un objetivo, cuando cerramos los ojos y nos dejamos llevar por algo que es mucho más que lo que somos cada uno en nuestra individualidad. Y sin embargo, todo se esfuma de repente, de nuevo, inmersos en el día a día alienante en el que el ego nos saca a pasear y la sociedad ligera de valores nos pone la alfombra roja directa a la desconexión total. A pesar de estar en la red. A pesar de estar rodeados de gente. A pesar de todo y de todos.

Le necesidad de una mirada más humanista

Empezaron a sonar voces que ponían en evidencia que precisamente lo que todos los psicólogos recomendaban: leer, tocar un instrumento, cantar, bailar o hacer ejercicio físico, es precisamente, aquello a lo que le hemos relegado el último lugar en los colegios, si es que le hemos relegado alguno. Hemos tenido la osadía de separar el conocimiento en ámbitos estancos, los hemos jerarquizado (ciencia por lado, arte por otro), y ello ha dado lugar a un progreso sin precedentes en el ámbito tecnológico, es innegable. Tenemos posibilidades casi infinitas de hacer cosas. Pero tenemos un problema: no sabemos el porqué ni el para qué de todo ello. Y así andamos, como pollos sin cabeza con tecnología punta, pero sin saber hacia dónde nos dirigimos y qué sentido tiene todo. Estamos perdidos, nos sentimos más solos que nunca, hay amenazas en todos lados, nos confiamos en los dirigentes políticos, nos manipulan, nos ningunean, cada vez tenemos más miedo, nos cuesta más conectar con el otro, hemos dejado de pensar, de escucharnos, de vernos de verdad, de sentirnos.

Facilitadores del cambio

Pero en los peores momentos, en medio de la gran incertidumbre y sin poder estar cerca de nuestros seres queridos, aún sin conocernos salíamos a los balcones a tocar música juntos, a mandarnos besos al aire, a apoyarnos en la distancia, a decirnos sin palabras pero quizá con música y palmeos que estábamos juntos en esto. En esos momentos de tensión, en esos momentos de paro obligado. Y por ello, yo tengo esperanza. Porque somos seres mágicos. Porque hemos conseguido cosas inimaginables. Porque la música la llevamos dentro, y solo necesitamos volver a sacarla.

Por todos nosotros, los fuimos y los que somos y seremos, debemos pararnos. Debemos pensar que quizá sea momento de despertar del letargo. Debemos estar dispuestos y comprometidos a reforzar juntos este mundo que comienza a dar síntomas de colapso. Antes de que se convierta en ruina. Antes de que sea demasiado costoso, demasiado mastodóntica la reconstrucción.

Debemos comenzar a dar sentido. Debemos comenzar por tener una mirada más humanista, un espíritu realmente colaborativo. Tenemos que construir un relato compartido, y una vez lo tengamos, guiarnos a través de las estrellas que conformen el camino. E primer paso es darse cuenta de que necesitamos darlo.

Sé que lo conseguiremos. Trabajaré cada día de mi vida junto a aquellos que como yo, quieran formar parte del grupo de “thinkers” y “doers” que lo hagan realidad.

Por tí, por mí, por nosotros. Porque nos merecemos una sociedad mejor. Porque se la debemos a nuestros hijos y nietos. Porque somos capaces de eso, y de mucho más.