LA NUEVA FORMA DE HACER NEGOCIOS CON ÉXITO
procesos de transformación empresarial

PUBLICADO CON CARIÑO EL

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Quién nos iba a decir que llegaría una pandemia mundial que paralizaría el mundo entero, ¿verdad? Parece inevitable sucumbir ante la idea de que estamos, realmente, ante un gran cambio, donde nada volverá a ser igual.

En mis sesiones con empresarios de diferentes sectores, desde que llegó la pandemia, siempre hay un sentimiento común: hay algo que nos dice que ES EL MOMENTO. Quizá no sabemos muy bien de qué exactamente, o la idea es algo vaga. ¿A que tú también lo sientes? Precisamente sobre esto es de lo que quiero hablarte en este post.

Justo antes de la pandemia, yo estaba inmersa en un proceso de exploración, llevaba tiempo sintiendo que había cosas que se me escapaban. Como si hubiera piezas del puzle que no terminaban de encajar. Tras más de 15 años emprendiendo, había llegado a la conclusión de que algo fallaba a nivel macro, en el propio ecosistema, en la propia forma que tenemos de operar.

La llegada del COVID y todas las consecuencias que nos ha traído, ha terminado de ordenarlo todo en el tablero que estaba intentando encajar: no estamos en una era de cambios. Estamos en un cambio de era.

¿Y esto, qué significa exactamente? Te preguntarás... y con razón.

Pues significa que el conjunto de ideas que compartíamos como sociedad y que nos ayudaban a entender cómo era el mundo, para poder operar en él, se han quedado obsoletas.

Me explico un poco mejor.

Pensábamos que para tener una empresa y tener éxito, debíamos seguir una serie de pasos (que además enseñamos en las Escuelas de Negocio). Ciertamente no había fórmulas mágicas, pero sí unas líneas comunes que había que transitar para hacer las cosas lo mejor posible. Veamos algunos puntos:

  • Plan de negocio con 3 escenarios para controlar “lo posible”: uno optimista, otro “realista” y otro pesimista (en el que jamás hubiéramos metido la llegada de una pandemia mundial, ¿verdad?)
  • Estructura piramidal, con un CEO y sus mandos intermedios, al menos uno por departamento, de los que dependerán los diferentes grupos de trabajo, todos, en cada departamento, con la misma formación base por aquello de la hiper-especialización.
  • La innovación relegada, en el mejor de los casos, a un departamento al que se le destinará una partida presupuestaria.
  • Un managment centrado en la gestión de las personas. Hay que motivarlas, hay que formarlas y hay que decirles exactamente lo que tienen que hacer.
  • Un liderazgo heroico. Un superhombre o supermujer, siempre actualizado en conocimientos, con una visión futurista y clara de por donde irán los tiros.

 

¿Te resulta familiar? Así enseñamos a hacer negocios, no es de extrañar que más del 95% de las organizaciones funcionen de esta manera.

Quizá te estés preguntando… ¿Y esto está obsoleto? Así que te propongo otro conjunto de preguntas:

  • ¿Operando así, estamos haciendo frente a los retos que tenemos como empresa de manera satisfactoria?
  • ¿Estamos verdaderamente contentos con la forma que tenemos de funcionar?
  • ¿Creemos que estamos teniendo el éxito que buscamos?
  • ¿Creemos, en lo más profundo, que existe margen de mejora?

El cliente en el centro, sí pero...

Pero hay más. Además, para tener éxito en el mercado, según lo que conocemos, hay que operar centrado en el cliente, conociendo lo que piensa, lo que siente, lo que hace cada minuto de sus 24h. al día, porque solo así podremos saber lo que realmente necesita. ¿A que esto también te suena?

Está claro que cualquier actividad comercial debe nacer con el propósito de resolver un problema, una necesidad no cubierta o no bien resuelta. Ese debe ser el centro de todo. En eso estamos totalmente de acuerdo.

Pero, no sé si tú también sentirás algo parecido… pero a mí a veces, me parece que llegamos a cruzar la fina línea de la “manipulación”. O mejor dicho, nos centramos tanto en querer meternos en la mente de nuestro cliente, que nos olvidamos de lo que creo, es lo realmente importante: lo que representa el máximo valor que nosotros como individuos o como organización, somos capaces de entregar al mundo.

Hay una frase de Simon Sinek que me encanta, y creo que capta en muy pocas palabras esto que pretendo comunicarte:

Solo hay dos formas de influir en el comportamiento humano: puedes manipular, o puedes inspirar

El momento del cambio ha llegado, ¿porqué?

Como te decía, el conjunto de ideas sobre el funcionamiento del mundo se ha quedado obsoleto. Y el COVID nos lo ha dejado meridianamente claro, en cierto sentido, es nuestra propia intuición la que nos dice que ES EL MOMENTO. Pero ahondemos en las razones y argumentos.

Que las ideas rectoras actuales se hayan quedado obsoletas, significaría que debemos transitar un cambio de paradigma, es decir, cambiar ese conjunto de ideas obsoletas, por otras nuevas que definan mejor la realidad del mundo en el que tenemos que operar. Y así, poder tener éxito sin sufrimiento.

Pero ¿cómo podemos estar seguros de esto? He de decirte que llevo varios años estudiando y trabajando en procesos de cambio, no solo a nivel empresarial, sino también a nivel social, de hecho, mi doctorado está especializado en esto. Algo que desde años me fascina es cómo, como sociedad, hemos sido capaces de evolucionar en cada etapa para llegar al progreso sin precedentes que hemos vivido en las últimas décadas.

¿Qué es lo que tiene en común cualquier salto de etapa, cualquier cambio de paradigma ya transitado? Lo que tienen en común es lo que el historiador y antropólogo Arnold Toynbee denominó “Interacción entre reto y respuesta”.

Esto quiere decir que cuando los sistemas y estructuras que hemos creado y bajo las que operamos no son capaces de resolver los problemas crecientes, surge naturalmente un cambio de mentalidad que genera un cambio de sistemas y estructuras capaces de resolverlos.

Esto, claramente, no se consigue de la noche a la mañana. De hecho, a nivel social, normalmente hemos llegado a cometer verdaderas barbaries. Las grandes Guerras del s.XX son una muestra de ello. Solo tras darnos cuenta de la atrocidad de los acontecimientos, fuimos capaces de construir sistemas que aseguraran la paz, y con ella, una época de progreso sin precedentes. Esto tiene que ver con el famoso concepto de Resistencia al cambio. ¿A que también lo has oído?

Sin embargo, los sistemas y estructuras que construimos en aquel momento, a pesar de haber resuelto muchos problemas, también han generado otros, llamémosles “externalidades”, y también se han mostrado incapaces de resolver algunos de los retos globales a los que nos enfrentamos, en un mundo hiper-conectado. ¿Porqué? Porque precisamente se crearon en un mundo diferente.

Ningún problema puede ser resuelto en el mismo plano de pensamiento en el que fue creado. Para resolverlo toca llegar al origen del problema, que está en el plano al que en principio no teníamos acceso

Y ahora extrapola esto que te cuento, al mundo de tu empresa. ¿Sientes que hay retos a los que no sois capaces de dar respuesta actualmente o estáis sufriendo demasiado en el camino? Si la respuesta es sí, es el momento del cambio.

Ideas rectoras del CAMBIO DE PARADIGMA

Después de todo lo que ya te he contado, por fin llega el momento de desvelar las nuevas ideas bajo las que deberíamos comenzar a operar en este cambio de paradigma. Vamos allá:

  • Plan de negocio sí, evidentemente no podemos ir totalmente a ciegas. Pero esta vez basado en el PROPÓSITO real que tenemos con organización.

¿Porqué? Porque solo así, teniendo clarísimo el propósito, se tendrá una dirección que seguir cuando, por ejemplo, no hayamos hecho planes con una pandemia que nos lleve de un día para otro de 100 a 0. Esto crea la CULTURA EMPRESARIAL, pero la de verdad, la que verdaderamente hace que las personas de la organización se comporten de manera coherente. No la Cultura que imprimimos en carteles que pegamos en las paredes de la compañía.

  • NUEVOS MODELOS ORGANIZACIONALES: no se trata de pasar de una estructura piramidal a una estructura horizontal. Este modelo sabemos ya que tampoco funciona. Se trata de trabajar en equipos auto-gestionados con poder distribuido.

Esto, que puede parecer una locura según nuestro actual modelo de pensamiento, lo que hace es dejar SER en su máximo potencial a cada miembro de la organización. Cada persona comienza a operar desde la máxima responsabilidad de lo que hace, apelando a su verdadera motivación intrínseca. Esto, evidentemente, es mucho más exigente que dejar que te digan lo que tienes que hacer y si hay algún error la culpa es del otro. El cambio, sin embargo, es mágico. Tanto a nivel individual, como a nivel empresarial.

  • LA INNOVACIÓN nunca debió ser un departamento. Esto es, exactamente, lo contrario al concepto de innovación. Una empresa o ES innovadora o no lo es.

No es algo que “tengas” en un departamento. Y para ser verdaderamente innovadora, debe tener incorporado los puntos anteriores: una cultura que no vaya en contra de la innovación (la penalización del fallo lo mata literalmente), y una estructura organizativa que permita SER a cada miembro de la organización todo lo que SON.

Porque solo así accederán a su fuente de creatividad innata. Porque sí: la creatividad es inherente al ser humano. Cada uno tenemos una forma de ser creativos, y lo importante es la diversidad en las formas. Un grupo con diversidad creativa es un grupo Multidisciplinar, la base de cualquier innovación.

  • El verdadero Managment del S.XXI es aquel centrado en el IMPACTO. Como podrás imaginarte, con una estructura organizativa basada en la autogestión, la “gestión de personas” desaparece..

Si partimos del propósito, que es la base de cualquier negocio, la única manera de asegurarnos que los estamos cumpliendo, es MIDIENDO EL IMPACTO GENERADO.

  • Un liderazgo Evolutivo y Trasnformador, en vez de un liderazgo “heroico”. No hay que salvar a nadie.

Muchos empresarios, cuando les hablo de esto, lo primero que piensan es: si se trabaja de manera auto-organizada, ¿para qué se necesita un CEO? Y empiezan a mirarme con desconfianza. Quizá tú también lo estés pensando.

Pero ¿sabes cual es la realidad? Que en estos modelos, el liderazgo, el papel del CEO, Director General, o como cada uno le llame, es VITAL y más importante, aún si cabe, que en el modelo tradicional.

¿Porqué?

Porque es el encargado de sostener un espacio seguro donde cada persona pueda ser, donde se traten todas las tensiones que surjan. Porque sí, las tensiones son normales en cualquier organización, solo que en las estructuras tradicionales normalmente no se tratan y se van haciendo bola, y en estas organizaciones se tratan todas, una a la vez.

Sostener este espacio es muy difícil, ya que llevamos muy adentro las ideas del antiguo paradigma, en el que la desconfianza y los recelos en el lugar de trabajo es lo más común.

En estos modelos, además, el CEO pasa de ser la AUTORIDAD IMPOSITIVA a la AUTORIDAD MORAL. Y no sabes, el verdadero poder que esto tiene.

Teoría Evolutiva y Organizaciones TEAL

Según la teoría evolutiva, este nuevo paradigma es el que corresponde a las Organizaciones Teal. Y la buena noticia es que ya tenemos muchos ejemplos de compañías pioneras que operan en este modelo, con resultados, realmente sorprendentes. Si quieres saber más y aún no lo conoces, te recomiendo, encarecidamente, que leas el libro de Frederic Laloux “Reinventar las organizaciones”. Y si quieres que conversemos de esto en mayor profundidad y sobre tu caso concreto, no dudes en escribirme.

Juntos, siempre, seremos más y mejor.

Por tus éxitos. Por los nuestros. Por un mundo mejor.

 

PD: en el próximo post te hablaré sobre mi Método, paso a paso, para transitar el cambio. Espero, de todo corazón, que te inspire. 

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