LA NECESIDAD DE UN MARCO CONCEPTUAL

PUBLICADO CON CARIÑO EL

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Hay una definición de “TEORÍA” que me parece brillante. Siempre me ha parecido que la genialidad consiste en mostrar lo obvio para recordarnos el camino correcto. Como cuando ves un dibujo de un ave hecho de un solo trazo por Pablo Picasso y te parece que solo a partir de ese momento serás de verdad capaz de ver, y no solo mirar, a cualquier pájaro. En estos tiempos que corren, me pregunto cuántos problemas nos creamos por no poner foco en lo obvio.

“Con el término “teoría” aludo a un conjunto fundamental de proposiciones acerca del funcionamiento del mundo, el cual se ha sometido a repetidas verificaciones y se ha ganado cierta confianza. Nuestra palabra “teoría” deriva de la raíz griega theo-rós. Que significa espectador. Ella proviene de la misma raíz que la palabra “teatro”. Los seres humanos inventamos teorías por las mismas razones por las cuales hemos inventado el teatro: para escenificar en un espacio público ideas que nos ayuden a comprender mejor el mundo. Es una pena que hoy hayamos olvidado el sentido más profundo de teoría.”

Peter Senge

ANTE UN CAMBIO DE ERA

A estas alturas y tras la aparición del COVID, se han puesto en evidencia tantas fallas del sistema que nunca ha estado más clara la situación histórica de atravesamos transitando un cambio de era, es decir, de paradigma: “teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento” según la R.A.E.

El problema es que el paradigma anterior ya se ha demostrado agotado (y las consecuencias las estamos sufriendo más encarnizadamente que nunca), y sin embargo, aún no hemos sido capaces de construir los cimientos del siguiente. Este es, verdaderamente, la gran drama ante el que nos enfrentamos. Como contaba en el artículo anterior, según el historiador británico Arnold Tonybee, el progreso de la sociedad, el salto de etapa, se produce como una interacción entre reto y respuesta: el cambio estructural se produce cuando la élite de una sociedad ya no puede responder creativamente a los principales retos sociales. Es entonces cuando las formaciones sociales son reemplazadas por nuevas. Estamos en ese momento, y debemos ser conscientes de ello para actuar.

LO ÚNICO NUEVO ES LA ESCALA

Llevados por el miedo y por la búsqueda de seguridad y estabilidad, estamos siendo arrastrados por corrientes totalitarias y populistas desde la última crisis económica, fecha a partir de la cual todos los índices democráticos empezaron a descender en todos los rincones del planeta. Esto era algo totalmente previsible. De hecho si miramos hacia atrás en la historia son muchos los momentos en los que hemos actuado de la misma manera.

Lo bueno de las humanidades es que nos dan perspectiva, nos ayudan a comprender cómo hemos llegado hasta aquí y nos impulsan a proyectar aquello que queremos llegar a ser.  Pareciera que los grandes problemas con los que nos encontramos, el agotamiento del modelo económico que nos ha llevado a la crisis climática y que pone en peligro nuestra propia supervivencia, fuera algo nuevo. Y la verdad es que no: todas las grandes civilizaciones se han tenido que enfrentar a la “búsqueda del equilibrio” con el entorno, y la caída de todas ellas tiene que ver con no haber sido capaces de encontrarlo durante el afán de crecimiento. Ahora lo único distinto es la escala: ya no es un reto territorial, ahora es global. Es un reto de todos.

LA NECESIDAD DE APAGAR EL RUIDO

Tenemos que ser capaces de apagar el ruido, de abstraernos de todo el oportunismo y las distracciones, para ponernos, entre todos, a construir este nuevo paradigma. Y tengo buenas noticias.

No hay que partir de cero, afortunadamente ya hay grietas por las que se comienzan a entrever teorías y pioneros que nos marcan el rumbo:

  • Laloux nos habla en su libro Reinventar las organizaciones de las organizaciones TEAL, basadas en un nuevo estadio de conciencia que ya tiene adeptos en muchas partes del planeta, al que denomina paradigma “Teal-Evolutivo”.
  • Este nivel se correspondería con el “nivel autorrealizado” de Maslow
  • Y también con la etapa 4.0 para Scharmer en su Teoría U: la correspondiente a la sociedad basada en el ecosistema donde surge la economía co-creativa.

El Teal Evolutivo, el Nivel Autorrealizado y la Sociedad Ecosistémicas reúnen estas características:

  • La actuación individual desde el SER en vez de desde el EGO
  • La colaboración colectiva autogestionada basada en la libertad y responsabilidad de cada uno pero entendiendo que la suma de ellos es mucho más que la suma de lo que aporta cada uno
  • La actuación en sociedad desde el todo, es decir, teniendo en cuenta las perspectivas de los demás y velando por el bien común desde las fuentes más profundas de nuestra creatividad humana.

Está claro que el cambio individual no es suficiente, pero sí necesario. Así que hoy os propongo un reto: que nos desconectemos, que reflexionemos sobre esta necesidad global, que reconocimiento la interdependencia que nos ha terminado de poner en evidencia esta pandemia, hagamos el ejercicio de humildad de reconocer aquello que no estamos haciendo bien y miremos al otro viéndonos a nosotros mismos. Un buen punto de partida sería dejarnos inspirar por ellos: comienza por Laloux – Reinventar las Organizaciones si te interesa más la perspectiva organizacional, o por Scharmer si quieres comenzar a tener la triple perspectiva y un sentido de cómo se podría escalar de un nivel a otro en Liderar desde el futuro emergente.

¿Te los lees y me cuentas? Si ya lo has hecho estoy deseando que podamos compartir impresiones y unirnos en este camino en el que queremos superar esta etapa para construir entre todos una sociedad mejor.

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